Documental sobre el trabajo del artista brasileño Vik Muniz, centrado en una instalación en el Jardim Gramacho, uno de los mayores vertederos de basura del mundo, en la ciudad de Río de Janeiro.
Esta película documental está dividida en 20 capítulos, cada uno precedido por un epígrafe. Presenta la servidumbre moderna como una servidumbre voluntaria y describe la apropiación del territorio por parte del capitalismo, a degradación del medio ambiente y de los alimentos, la esencia del trabajo alienado, la ilusión del parlamentarismo y la omnipresencia de las imágenes y de los divertimientos, entre otras cosas. Desarrolla el concepto de “sistema totalitario mercantil” que se define como la colonización de todos los aspectos de la vida social e íntima y también de la totalidad del espacio por parte de la mercancía. Constituye, pues, la aspiración realizada de todo sistema totalitario: que nada escape a su influencia. Paralelamente, para ocultar nuestra condición servil y la demencia de la organización social en su conjunto, el sistema totalitario mercantil ha puesto en marcha toda la parafernalia de la mistificación. La última secuencia de la película es un llamado a la rebelión y a la insurrección contra la dominación presente. (Fuetnte: Wikipedia) (FILMAFFINITY)
Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: Yo mato para robar. Las guerras siempre invocan nobles motivos, matan en nombre de la paz, en nombre de dios, en nombre de la civilización, en nombre del progreso, en nombre de la democracia y si por las dudas, si tanta mentira no alcanzara, ahí están los grandes medios de comunicación dispuestos a inventar enemigos imaginarios para justificar la conversión del mundo en un gran manicomnio y un inmenso matadero.
En Rey Lear, Shakespeare había escrito que en este mundo los locos conducen a los ciegos y cuatro siglos después, los amos del mundo son locos enamorados de la muerte que han convertido al mundo en un lugar donde cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable 10 niños y cada minuto se gastan 3 millones de dólares, tres millones de dolares por minuto en la industria militar que es una fábrica de muerte.
Las armas exigen guerras y las guerras exigen armas y los cinco países que manejan las naciones unidas, los que tienen derecho de veto en las naciones unidas resultan ser también los cinco principales productores de armas.
Uno se pregunta ¿Hasta cuando? ¿Hasta cuando la paz del mundo estará en manos de los que hacen el negocio de la guerra?
¿Hasta cuando seguiremos creyendo que hemos nacido para el exterminio mutuo y que el exterminio mutuo es nuestro destino?